Un crisol de culturas

En el año 711, los musulmanes comenzaron la Conquista de la Península bajo el mando de Tarik. Después de siete años, los árabes habían acabado con el reino visigodo de Toledo y controlaban toda la Península, a excepción de zonas del norte que resistían a la invasión musulmana.

La invasión árabe trajo consigo una de las consecuencias más importantes a la hora de dibujar el mapa cultural de la Península: la división de dos grupos bien diferenciados, los cristianos y los musulmanes, que,  a pesar de ser enemigos durante bastante tiempo, también convivieron pacíficamente durante largos años ayudando a desarrollar una rica cultura.

A cristianos y musulmanes hay que añadir otro grupo: los judíos. Cada uno de estos grupos aportará su cultura y su modo de ver la vida. Por el contrario, la convivencia pacífica de las tres culturas hará que tanto las costumbres como la vida cultural se vean influidas mutuamente.

No cabe duda de que las tres culturas, hebrea, cristiana y musulmana, serán la base de lo que es hoy en día nuestro bajaje cultrual y bajo esta triple influencia se desarrollará el castellano, la literatura y nuestro modo de vida.